La salud mental de las mujeres no puede comprenderse sin mirar el contexto en el que hemos crecido. Desde muy pequeñas aprendemos, muchas veces sin darnos cuenta, a dirigir la mirada hacia afuera: a responder a expectativas, cumplir mandatos y dar un lugar privilegiado a la opinión de los demás. Poco a poco, esas voces terminan influyendo en la forma en que nos miramos y en la relación que construimos con nosotras mismas.
Sostener la presión de todo lo que «deberíamos» ser o hacer puede convertirse en una carga silenciosa que nos aleja de vivir con mayor libertad y autenticidad. En esta charla te invito a detenernos, volver a habitarnos y comprender cómo esas exigencias han impactado nuestra salud mental. Porque escuchar el cuerpo, reconocer nuestros ciclos y dar espacio a nuestras necesidades no es un acto de egoísmo, sino una forma de recuperar una relación más compasiva y consciente con nosotras mismas.